Comunidades de roedores en el tiempo... una mezcla de residentes y visitantes ocasionales
Posted on 26. Jun, 2009 by Manuel Hernánde...
Hoy traemos aquí un trabajo ejemplar que pone de manifiesto las nuevas posibilidades de integración que se están abriendo entre la Paleontología y la Ecología, gracias al excelente registro fósil existente en nuestro país:
A partir de este inigualable punto de partida, los investigadores reconstruyeron las paleocomunidades de roedores presentes en el área para cada momento temporal del estudio. Seguidamente, el análisis de la duración de los distintos taxones en el área les indicó claramente que había una gran diferencia entre las especies con presencias transitorias y las de presencias más prolongadas. Mientras que las primeras entraban y salían de las comunidades de manera más o menos continua y sin un claro patrón de cambio faunístico, las segundas se mostraron muy constantes en la sucesión de yacimientos estudiada y sólo el gran cambio climático que se dio globalmente hace alrededor de 14 millones de años las pudo afectar en gran medida, generando un recambio total de la fauna en la zona.

Por un lado tenemos que tener en cuenta las características de las especies implicadas. Mientras que la mayoría de las especies transitorias son especialistas con una estrategia vital de tipo K (dedican mucho esfuerzo a criar unas pocas crías que tengan mayores tasas de supervivencia), las especies residentes se mostraron divididas en dos grupos diferenciados. El primer conjunto de residentes, que dominó las comunidades de roedores del área hasta hace 14 millones de años, estaba preferencialmente formado por especies estrategas de la r (el esfuerzo reproductivo de estas especies es dedicado a generar muchas crías, pero les prestan muy poca atención, esperando que por mera cuestión de azar sobrevivan un buen número en la siguiente generación). Sin embargo, el segundo grupo de residentes (dominante en la comunidad a partir de los 14 millones de años) estaba marcadamente dominado por estrategas de la K. Los estrategas de la K suelen asociarse con ambientes complejos y muy estables, generalmente bosques, en donde sus adaptaciones les hacen más competitivos. Los estrategas de la r son típicos de ambientes de gran sencillez estructural y relativamente inestables, en donde no hay mucho tiempo para poder dedicar a la cría esmerada de la prole.
Con ello se puede sacar la siguiente conclusión. Durante el primer periodo, las condiciones ambientales del área de estudio favorecían a las especies estrategas de la r, que constituyeron el conjunto dominante en las comunidades. Efectivamente este periodo coincidió con un momento de mayor aridez en la Península Ibérica. Tan sólo en momentos esporádicos aumentaba la humedad ambiental, lo cual permitía el desarrollo de paisajes más boscosos y la entrada de las especies transitorias, estrategas de la K asociados con este tipo de paisajes. Pero el cambio climático global de hace 14 millones de años generó un enfriamiento generalizado del planeta, lo cual provocó en la Península Ibérica un incremento generalizado de las condiciones forestales. Esto hizo que las especies residentes hasta el momento desapareciesen y fuesen sustituidas por un nuevo conjunto de especies residentes, que en este caso eran mayoritariamente estrategas de la K y estaban mejor adaptadas a los nuevos ambientes.
Es decir, la diferencia entre las especies residentes y las transitorias radica en que las primeras se encuentran mejor preparadas para dominar en las situaciones ambientales mayoritarias de cada fase climática principal, mientras que las segundas sólo son capaces de aparecer en momentos muy concretos, favorecidas por pequeñas variaciones ambientales (en este caso relacionadas con aumentos de la humedad general). Cuando los cambios climáticos se hacen demasiado fuertes, las especies residentes son sustituidas. Podría decirse que las especies residentes son los generalistas que pueden resistir la pequeñas variaciones ambientales propias del sistema climático terrestre, permitiéndoles sobrevivir durante grandes periodos de tiempo, mientras que las transitorias son los especialistas que sólo pueden vivir bajo condiciones muy concretas. Todo ello se relaciona en gran medida con los trabajos que desde PMMV estamos realizando en los últimos años en torno a las características evolutivas de generalistas y especialistasy cómo se relacionan los cambios climáticos globales y la evolución de las especies (Hernández Fernández & Vrba, 2005; Moreno Bofarull et al., 2008; Rodríguez Ruiz & Hernández Fernández, 2009).
- van der Meulen, A.J., Peláez-Campomanes, P. & Levin, S.A. 2005. Age structure, residents, and transients of Miocene rodent communities. The American Naturalist, 165 (4): E108-E125.
Este estudio se basó en el rico registro de roedores de la cuenca de Calatayud-Daroca, en el Centro-Noreste de la Península Ibérica. Partiendo de una base de datos correspondiente a más de un centenar de yacimientos del Mioceno Medio-Superior en un rango de edades entre los 17 y 10 millones de años, estudiaron las duraciones temporales de los 57 diferentes taxones incluidos en el estudio (castores, ardillas, lirones, hámsters), los cuales estaban representados por más de 50.000 restos fósiles.
A partir de este inigualable punto de partida, los investigadores reconstruyeron las paleocomunidades de roedores presentes en el área para cada momento temporal del estudio. Seguidamente, el análisis de la duración de los distintos taxones en el área les indicó claramente que había una gran diferencia entre las especies con presencias transitorias y las de presencias más prolongadas. Mientras que las primeras entraban y salían de las comunidades de manera más o menos continua y sin un claro patrón de cambio faunístico, las segundas se mostraron muy constantes en la sucesión de yacimientos estudiada y sólo el gran cambio climático que se dio globalmente hace alrededor de 14 millones de años las pudo afectar en gran medida, generando un recambio total de la fauna en la zona.Sus datos también apoyan la conclusión de que durante tiempos de pérdida de especies, las especies que llegan más tarde a la comunidad también son las primeras en desaparecer de la misma (convirtiéndose en lo que se define como especies transitorias). Mientras tanto, las especies residentes (con presencias prolongadas) se mantienen como los principales pilares de la comunidad. No obstante, esas especies residentes también llegan a desaparecer en algún momento, que coincide con los grandes cambios climáticos globales, cuando se produce un reemplazamiento de los antiguos residentes por un nuevo conjunto de especies que con el tiempo llegarán a ser los nuevos residentes del área.
Lo más interesante de este trabajo llega en este momento, cuando se comienza a establecer la relación entre esta situación de cambio faunístico y sus posibles relaciones con patrones ecológicos que se conocen claramente en la actualidad.

Por un lado tenemos que tener en cuenta las características de las especies implicadas. Mientras que la mayoría de las especies transitorias son especialistas con una estrategia vital de tipo K (dedican mucho esfuerzo a criar unas pocas crías que tengan mayores tasas de supervivencia), las especies residentes se mostraron divididas en dos grupos diferenciados. El primer conjunto de residentes, que dominó las comunidades de roedores del área hasta hace 14 millones de años, estaba preferencialmente formado por especies estrategas de la r (el esfuerzo reproductivo de estas especies es dedicado a generar muchas crías, pero les prestan muy poca atención, esperando que por mera cuestión de azar sobrevivan un buen número en la siguiente generación). Sin embargo, el segundo grupo de residentes (dominante en la comunidad a partir de los 14 millones de años) estaba marcadamente dominado por estrategas de la K. Los estrategas de la K suelen asociarse con ambientes complejos y muy estables, generalmente bosques, en donde sus adaptaciones les hacen más competitivos. Los estrategas de la r son típicos de ambientes de gran sencillez estructural y relativamente inestables, en donde no hay mucho tiempo para poder dedicar a la cría esmerada de la prole.
Con ello se puede sacar la siguiente conclusión. Durante el primer periodo, las condiciones ambientales del área de estudio favorecían a las especies estrategas de la r, que constituyeron el conjunto dominante en las comunidades. Efectivamente este periodo coincidió con un momento de mayor aridez en la Península Ibérica. Tan sólo en momentos esporádicos aumentaba la humedad ambiental, lo cual permitía el desarrollo de paisajes más boscosos y la entrada de las especies transitorias, estrategas de la K asociados con este tipo de paisajes. Pero el cambio climático global de hace 14 millones de años generó un enfriamiento generalizado del planeta, lo cual provocó en la Península Ibérica un incremento generalizado de las condiciones forestales. Esto hizo que las especies residentes hasta el momento desapareciesen y fuesen sustituidas por un nuevo conjunto de especies residentes, que en este caso eran mayoritariamente estrategas de la K y estaban mejor adaptadas a los nuevos ambientes.
Es decir, la diferencia entre las especies residentes y las transitorias radica en que las primeras se encuentran mejor preparadas para dominar en las situaciones ambientales mayoritarias de cada fase climática principal, mientras que las segundas sólo son capaces de aparecer en momentos muy concretos, favorecidas por pequeñas variaciones ambientales (en este caso relacionadas con aumentos de la humedad general). Cuando los cambios climáticos se hacen demasiado fuertes, las especies residentes son sustituidas. Podría decirse que las especies residentes son los generalistas que pueden resistir la pequeñas variaciones ambientales propias del sistema climático terrestre, permitiéndoles sobrevivir durante grandes periodos de tiempo, mientras que las transitorias son los especialistas que sólo pueden vivir bajo condiciones muy concretas. Todo ello se relaciona en gran medida con los trabajos que desde PMMV estamos realizando en los últimos años en torno a las características evolutivas de generalistas y especialistasy cómo se relacionan los cambios climáticos globales y la evolución de las especies (Hernández Fernández & Vrba, 2005; Moreno Bofarull et al., 2008; Rodríguez Ruiz & Hernández Fernández, 2009).Referencias
- Hernández Fernández, M. & Vrba, E.S. 2005d. Macroevolutionary processes and biomic specialization: testing the resource-use hypothesis. Evolutionary Ecology, 19 (3): 199-219. (PDF, 317 kb)
- Moreno Bofarull, A., Arias Royo, A., Hernández Fernández, M., Ortiz-Jaureguizar, E. & Morales, J. 2008. Influence of continental history on the ecological specialization and macroevolutionary processes in the mammalian assemblage of South America: differences between small and large mammals. BMC Evolutionary Biology, 8: 97 (doi:10.1186/1471-2148-8-97). (PDF, 1.2 Mb)
- Rodríguez Ruiz, C. & Hernández Fernández, M. 2009. De ardillas y perdices: clima y evolución a escala global.Paleolusitana, 1: 411-418. (PDF, 296 kb)
