Un clásico de la paleoclimatología ibérica
Posted on 29. Apr, 2009 by Manuel Hernánde...
Hoy toca hablar de uno de los artículos más importantes, a mi entender, dentro de los estudios paleoclimáticos del Neógeno ibérico, obra de dos de los investigadores que pusieron en marcha la metodología de lavado-tamizado de sedimentos a gran escala para la obtención de fósiles de micromamíferos, Albert Jan van der Meulen (Universidad de Utrecht) y Remmert Daams (Universidad Complutense de Madrid):

van der Meulen, A. & Daams, R. 1992. Evolution of Early-Middle Miocene rodent faunas in relation to long-term palaeoenvironmental changes. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, 93 (3/4): 227-253.
La importancia de este articulo radica en tres aspectos de gran solidez. Por un lado, es un trabajo ejemplar sobre el modo en que la información procedente de los yacimientos de micromamíferos puede ser utilizada para realizar interpretaciones paleoclimáticas. En segundo lugar, fue uno de los primeros estudios en poner plenamente de relieve la gran importancia del registro fósil de los roedores y sus comunidades como indicadores paleoambientales cruciales en el estudio de los cambios climáticos del pasado, ofreciendo resultados de una resolución que nunca había sido alcanzada hasta ese momento. Finalmente, las conclusiones a las que llegaron estos dos investigadores hace más de quince años siguen totalmente vigentes hoy en día y sus interpretaciones paleoclimáticas, que veremos a continuación, siguen utilizándose como medida de referencia en todos los trabajos que se realizan actualmente sobre el clima del Mioceno inferior y medio (entre 23 y 11 millones de años) en la Península Ibérica.
Estos dos investigadores partieron de una base de datos que contenía información acerca de unos 30.000 fósiles pertenecientes a 32 géneros de roedores procedentes de 59 yacimientos del Rambliense, Aragoniense y Vallesiense inferior del área de Daroca-Calamocha (Aragón).

La metodología usada se basó en la agrupación, por medio de análisis multivariante, de los diferentes taxones en tres grupos con características ecológicas y adaptativas diferenciadas. Uno de los grupos estaba formado principalmente por por lirones, acompañados por algún eomyido (grupo del que no quedan representantes en la actualidad), es decir, especies que realizaban un gran esfuerzo en sacar adelante unas pocas crías cada año, las cuales vivían muchos años, compensando de esta manera el esfuerzo realizado por sus padres (conocidas en ecología como estrategas de la K). Este tipo de estrategia reproductiva suele estar asociado con ambientes muy estables, lo cual nos da una idea de cómo serían los ecosistemas donde este grupo fuese dominante. Otro grupo se conformaba a partir de especies que generan muchas crías cada año pero que suelen tener bajas tasas de supervivencia (estrategas de la r), mayormente los hámsters típicos del Aragoniense medio ibérico. Los estrategas de la r se suelen asociar con ambientes inestables o poco maduros. Finalmente, el tercer grupo era un conjunto mixto en referencia a las estrategias reproductivas de sus especies, el cual combinaba multitud de géneros tanto de lirones como de hámsters.
Las variaciones en la abundancia de estos grupos a lo largo de la secuencia temporal estudiada dieron pie a los investigadores para interpretar los cambios ambientales que se produjeron en el Mioceno inferior y medio. Durante el Rambliense (aprox. 23-18 millones de años), dentro de un contexto de marcada humedad ambiental, se inició una tendencia hacia el calentamiento que continuó durante el Aragoniense, hasta hace unos 13 millones de años. En este periodo temporal las faunas de roedores estuvieron claramente dominadas por el primer grupo de especies. Hace unos 17-16 millones de años se produjo un marcado incremento en la aridez del clima peninsular. Las comunidades de roedores, tras un corto periodo de transición dominado por el tercer grupo de taxones, pasaron a mostrar un rotundo dominio de los estrategas de la r. Pero en el Aragoniense medio (hace unos 13-14 millones de años) se inició un enfriamiento global muy marcado (del cual ya se ha hablado mucho en otro lugar...) que tuvo su reflejo en un cambio radical de la fauna de roedores del centro-oeste peninsular. Tras ese enfriamiento también se produjo un gradual incremento de la humedad ambiental. Estos grandes cambios ambientales propiciaron que tras menos de un millón de años la fauna finalmente estuviese dominada por las especies del grupo mixto, aparentemente mejor preparadas para aprovechar una situación de estas características. Finalmente, un nuevo enfriamiento tuvo lugar en el límite Aragoniense-Vallesiense (hace unos 11 millones de años), acompañado por una intensificación de las precipitaciones, y como consecuencia en las comunidades de roedores se produjo un incremento adicional de la importancia de las especies de lirones del tercer grupo.
Todas estas interpretaciones realizadas por van der Meulen & Daams quedaron finalmente reflejadas en dos curvas paleoclimáticas que muestran los cambios en la temperatura y la humedad a lo largo de más de once millones de años. Estas curvas, con ligeras modificaciones debidas a reajustes en la datación de los yacimientos, siguen utilizándose en la actualidad como la interpretación más ajustada existente sobre las variaciones ambientales en la Península Ibérica durante el Mioceno inferior y medio. ¡Todo un logro para un trabajo de principios de los años noventa!

van der Meulen, A. & Daams, R. 1992. Evolution of Early-Middle Miocene rodent faunas in relation to long-term palaeoenvironmental changes. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, 93 (3/4): 227-253.La importancia de este articulo radica en tres aspectos de gran solidez. Por un lado, es un trabajo ejemplar sobre el modo en que la información procedente de los yacimientos de micromamíferos puede ser utilizada para realizar interpretaciones paleoclimáticas. En segundo lugar, fue uno de los primeros estudios en poner plenamente de relieve la gran importancia del registro fósil de los roedores y sus comunidades como indicadores paleoambientales cruciales en el estudio de los cambios climáticos del pasado, ofreciendo resultados de una resolución que nunca había sido alcanzada hasta ese momento. Finalmente, las conclusiones a las que llegaron estos dos investigadores hace más de quince años siguen totalmente vigentes hoy en día y sus interpretaciones paleoclimáticas, que veremos a continuación, siguen utilizándose como medida de referencia en todos los trabajos que se realizan actualmente sobre el clima del Mioceno inferior y medio (entre 23 y 11 millones de años) en la Península Ibérica.
Estos dos investigadores partieron de una base de datos que contenía información acerca de unos 30.000 fósiles pertenecientes a 32 géneros de roedores procedentes de 59 yacimientos del Rambliense, Aragoniense y Vallesiense inferior del área de Daroca-Calamocha (Aragón).

La metodología usada se basó en la agrupación, por medio de análisis multivariante, de los diferentes taxones en tres grupos con características ecológicas y adaptativas diferenciadas. Uno de los grupos estaba formado principalmente por por lirones, acompañados por algún eomyido (grupo del que no quedan representantes en la actualidad), es decir, especies que realizaban un gran esfuerzo en sacar adelante unas pocas crías cada año, las cuales vivían muchos años, compensando de esta manera el esfuerzo realizado por sus padres (conocidas en ecología como estrategas de la K). Este tipo de estrategia reproductiva suele estar asociado con ambientes muy estables, lo cual nos da una idea de cómo serían los ecosistemas donde este grupo fuese dominante. Otro grupo se conformaba a partir de especies que generan muchas crías cada año pero que suelen tener bajas tasas de supervivencia (estrategas de la r), mayormente los hámsters típicos del Aragoniense medio ibérico. Los estrategas de la r se suelen asociar con ambientes inestables o poco maduros. Finalmente, el tercer grupo era un conjunto mixto en referencia a las estrategias reproductivas de sus especies, el cual combinaba multitud de géneros tanto de lirones como de hámsters.
Las variaciones en la abundancia de estos grupos a lo largo de la secuencia temporal estudiada dieron pie a los investigadores para interpretar los cambios ambientales que se produjeron en el Mioceno inferior y medio. Durante el Rambliense (aprox. 23-18 millones de años), dentro de un contexto de marcada humedad ambiental, se inició una tendencia hacia el calentamiento que continuó durante el Aragoniense, hasta hace unos 13 millones de años. En este periodo temporal las faunas de roedores estuvieron claramente dominadas por el primer grupo de especies. Hace unos 17-16 millones de años se produjo un marcado incremento en la aridez del clima peninsular. Las comunidades de roedores, tras un corto periodo de transición dominado por el tercer grupo de taxones, pasaron a mostrar un rotundo dominio de los estrategas de la r. Pero en el Aragoniense medio (hace unos 13-14 millones de años) se inició un enfriamiento global muy marcado (del cual ya se ha hablado mucho en otro lugar...) que tuvo su reflejo en un cambio radical de la fauna de roedores del centro-oeste peninsular. Tras ese enfriamiento también se produjo un gradual incremento de la humedad ambiental. Estos grandes cambios ambientales propiciaron que tras menos de un millón de años la fauna finalmente estuviese dominada por las especies del grupo mixto, aparentemente mejor preparadas para aprovechar una situación de estas características. Finalmente, un nuevo enfriamiento tuvo lugar en el límite Aragoniense-Vallesiense (hace unos 11 millones de años), acompañado por una intensificación de las precipitaciones, y como consecuencia en las comunidades de roedores se produjo un incremento adicional de la importancia de las especies de lirones del tercer grupo.Todas estas interpretaciones realizadas por van der Meulen & Daams quedaron finalmente reflejadas en dos curvas paleoclimáticas que muestran los cambios en la temperatura y la humedad a lo largo de más de once millones de años. Estas curvas, con ligeras modificaciones debidas a reajustes en la datación de los yacimientos, siguen utilizándose en la actualidad como la interpretación más ajustada existente sobre las variaciones ambientales en la Península Ibérica durante el Mioceno inferior y medio. ¡Todo un logro para un trabajo de principios de los años noventa!
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